Hace unos días leí un post de un blog en el que se hablaba de decisiones y de cambios. Pues bien, hablemos de ello...
¿Cuántos de vosotros os levantáis por obligación cada día a la misma hora, vais a estudiar o trabajar en algo que no os gusta? Y os repetís una y otra vez: es lo que hay… ya vendrán tiempos mejores. Pero los años van pasando y esos "tiempos mejores" nunca llegan.
Pongámonos en la mejor situación del sueño que nos venden desde pequeños. Terminamos nuestros estudios y encontramos un trabajo, tienes tu perro, tu coche, tus caprichos, tu pareja, vale… ¿y ahora qué?
Te quedan 50 o 60 años por delante en los que como mucho podrás tener unas semanas de vacaciones al año, ahorrar para cuando te jubiles y no poder disfrutar de ese dinero porque eres demasiado viejo. Todas aquellas cosas que tenían que llegar y… ahora todo te da pereza, será la edad...
Yo creo que, como dijo alguien, la gran mayoría de personas están muertas en vida, lo único que les motiva para levantarse por las mañanas son las facturas que tienen que pagar. Luego los padres con: ¿qué harás cuando seas mayor? Deja ya tus tonterías, ya harás lo que quieras cuando puedas pagarte tus propias cosas, tienes que ser una persona de provecho…
Vale, ahora eres un adulto, has hecho todo lo que se supone que deberías hacer y te encuentras a un amigo que hace mucho que no ves y te pregunta:
– Hola! ¿qué tal?, cuánto tiempo… ¿qué es de tu vida?
Estoy segura que le respondes sin pensar:
– Nada, estudiando, trabajando… Lo de siempre.
LO DE SIEMPRE, y es que, a veces, lo de siempre no es lo mejor. Hay que saber decidir cuando es un buen momento para cambiar, porque en cada cambio estaremos creciendo.
Tanta gente se siente perdida, no saben qué camino tomar, están angustiados porque el tiempo pasa y tienen que decidir si siguen estudiando, qué carrera tendrá más salidas, si se ponen a trabajar… para tener el futuro que quieren.
Pero… ¿cuál es el futuro que quieres?
No ese que te han metido en la cabeza de pequeño, sino ese futuro que quieres para ti.
Una de las preguntas que, probablemente, más escucharéis a lo largo de vuestra vida es:
– ¿Qué NO sabes hacer?
Mi respuesta será siempre la misma:
– Lo que todavía no me he propuesto aprender
Por una vez trata de ser sincero contigo mismo. ¿A qué te dedicarías si pudieras elegir cualquier oficio sin importarte nada más que lo que tú quieres? ¿Quieres ser barrendero, cajera de un supermercado, dependiente toda tu vida? Probablemente no. Seguramente te gustaría ser cantante, deportista profesional, informático, chef de tu propio restaurante, médico…
Pero en lugar de eso tienes un montón de ideas y sueños que no llevas a cabo por el qué dirán, porque tus padres prefieren que hagas otra cosa, te pones excusas y más escusas diciéndote a tu mismo: me falta dinero, me faltan medios, pero en realidad… te pasa lo que le pasa a muchísima gente entre los cuales yo me incluyo. Lo que tienes es MIEDO. Miedo a fracasar.
Dicen que la paciencia es la madre de cualquier ciencia, pero te aseguro que el tiempo corre sin importarle lo paciente que seas. Mucha gente se sienta a esperar su tren pero cuando llega no saben reconocer que es el suyo y se quedan en el andén mientras ven como se cierran las puertas. Y, para esas personas, el tren jamás pasó de vuelta, ni pasará...
Hay una estrofa de Rubén Darío que dice: Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer…
Si tienes un sueño lucha por él ahora. No esperes a un futuro que ni siquiera sabes si existe. No sigas los consejos de gente que intenta darte clases de cómo triunfar en la vida cuando ellos han fracasado, sino fíjate en lo que hicieron mal para no cometer sus mismos errores.
Alguien dijo alguna vez: “Solo podrás hacer realidad tus sueños si cuando llega la hora sabes estas despierto”. Tiene sentido, ¿no?
¿Te has sentido siempre raro, extraño, como si hubieras parado en la estación equivocada? Pues si de verdad sientes que ese es tu tren, no esperes a que se cierren las puertas. Porque lo sabes, sabes que lo único que realmente quieres es ser libre hasta el día que cierres los ojos por última vez.
Busca dentro de ti, solamente tú sabes lo que realmente quieres. Tienes que dejar ya de esperar a que ocurra un milagro porque nadie va a avisarte para que cojas ese tren, tu TREN DE LA FELICIDAD, así que sube y no lo dejes pasar, porque no pasa dos veces.
Aquí os dejo el enlace de post de las decisiones que comentaba al principio, echadle un vistazo porque merece la pena.
